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viernes, 1 de septiembre de 2017

UNA PSICÓLOGA CON FOBIA


Quizás estas aquí por curiosidad, porque tienes alguna fobia, te interesa la temática o porque estás pensando en acudir al psicólogo. Sea como sea, este es un escrito mucho más personal y con él quiero ayudar a personas por las que están pasando por lo mismo o una situación similar.

Antes que nada, para aclarar el término "fóbia" y su diferencia con el miedo, recomiendo leer mi post: DIME COMO ES TU MIEDO Y TE DIRÉ SI ES UNA FOBIA.


Para explicar mejor mi situación y sea más fácil su lectura lo he dividido por apartados:


CONTEXTO

Desde mi primer año tuve bastantes “tropiezos” con la vida, mis caídas no eran sólo las típicas rozaduras que un niño pequeño se puede hacer, sino que en más de una ocasión tuve que ir a urgencias o quedarme en la UCI ingresada, con lo que todo ello conlleva. Semi-rotura de hueso, chichones graves, cortes profundos, problemas intestinales, etc. Muchos de estos procedimientos implicaban agujas. Asimismo, cuando eres pequeño, no hay que obviar una cosa que te ponen año tras año… sí, estoy hablando de las vacunas.


CONDUCTA FÓBICA

Desmayo y huidas o evitaciones del lugar.


EVOLUCIÓN

Mi fobia empezó con las agujas de inyecciones (en la realidad, en fotografía o por televisión). Malas experiencias con análisis de sangre y situaciones similares hicieron que la fobia se extendiera a la sangre (más concretamente sangre de heridas). Incluso hablar de operaciones, agujas y sangre también me provocaba un desmayo. Más adelante, mi mente empezó a asociar agujas y sangre con productos de cura como: alcohol etílico, suero o agua oxigenada. Por lo que el hedor de estos podía hacer que me “desplomase”. Con los años, cuando tenía que visitar a un familiar al hospital podían ocurrir tres cosas: ir y desmayarme, ir o salirme cuando sentía un ligero mareo o directamente no acudir, cosa que terminé por hacer incluso con los dentistas.


PROGRESOS Y ACTUALIDAD

  • Oler alcohol, agua oxigenada o suero ya no me provoca nada.
  • Que alguien hable de una operación o similar donde especifique síntomas y procesos ya no me provoca nada.
  • Entro a los hospitales y no me provoca nada.
  • Curé a un niño que le sangraba la nariz (a borbotones) y no sentí nada.
  • Ir al dentista (incluso que me operen y me pinchen) ya no me provoca nada.
  • En el último año me realicé tres análisis de sangre y solo en el último me desmayé (por bajón de azúcar).
  • Ver una imagen o vídeo de como le ponen una aguja a alguien, en ocasiones aún me da un poco de aversión pero no me marea.


Queda pendiente:
  • Hacer una donación de sangre.
  • Ver cómo le ponen una inyección a alguien o le sacan sangre.


CONCLUSIÓN

Sí, aún sigo en proceso con la fobia, voy escalando mi pirámide de situaciones fóbicas y sé que voy más avanzada de lo que jamás hubiese imaginado hace años. Lo que cuento en progresos ha costado años, y además se necesitaba poner de mi parte, dedicar tiempo a mi fobia y tener voluntad para avanzar.

¿Con este post que quería transmitir?

Que si queremos mejorar nuestra vida tenemos que poner ganas. Todo tiene su proceso, por lo que quizás veas resultados en una semana, tal vez en un mes o tal vez en un año, pero no hay que dejar de rendirse para mejorar en nuestro bienestar. Tened en cuenta que muchas de las fobias las adquirimos cuando somos pequeños, por lo que una problemática psicológica arraigada de hace años, como habéis visto en mi caso, muchas veces se agrava o extiende a otras áreas o situaciones, lo cual hace que el proceso sea más largo.

En alguna ocasión sentirás que no has avanzado nada o incluso que vas hacia atrás, que la fobia es superior a tus intentos, pero forma parte de nuestro aprendizaje y al igual que nuestra mente aprendió en su día que esa situación es aversiva para nosotros, es el momento de hacerle ver que no lo es, y eso requiere ir paso a paso.

Mi proceso aún no ha terminado, me queda bastante por andar. Os seguiré contando mi propia experiencia… porque estoy segura de que lo conseguiré :)


¿Y vosotros tenéis alguna fobia? 
¿Estáis en proceso o os lo estáis planteando? 
Contádmelo en los comentarios :)

lunes, 27 de febrero de 2017

Y SI NO ES AHORA, ¿CUÁNDO?

Realmente no nos damos cuenta hasta qué punto solemos postergar los planes, las ilusiones, las experiencias... Las dejamos para “otros” momentos, quizá porque esperamos ocasiones especiales o días señalados, buscando así situaciones que sean las “adecuadas” y que nos hagan sentir que esperar ha valido la pena.


Así que dejamos que…

Ese vino bueno se quede en la estantería para darle ese toque a una “gran” cena.
Ese vestido, camisa o suéter en un rincón del armario para cuando salgamos “esa” noche.
La pequeña hucha de ahorros guardada, y que esperas no abrir hasta el momento “exacto”.
El dibujo que miras una y otra vez esperándolo ver “algún día" eterno en tu piel.
En lista apuntado “Llamar a…” y nunca lo llegamos a tachar.
Ese escrito que guardas en “Notas” siempre pendiente de enviar a esa persona.
Esa escapada pendiente a un lugar cualquiera con un equipaje cualquiera.
Ese talento secreto que escondes por miedo a que no sea suficientemente aceptado.
Decir lo que sientes por esa persona por miedo al rechazo.
La estantería se quede abarrotada de recuerdos pasados.
La libreta llena de proyectos que no te lanzas a empezar.
De comprarte eso que tanto deseamos por las miradas ajenas.
Probar por miedo a fracasar.

Y esperas… a esa "ocasión".

Pero párate a pensar: ¿Te gustaría?

Si es así, ¿Cuándo vas a dar el paso? ¿Cuándo crees que es el momento?

Porque luego… ese vino bueno que dejaste bajo llave se pica, esa prenda de ropa ya no te viene buena, prefieres invertir tus pequeños ahorros en otras cosas, esa estantería sigue llena de las mismas cosas, esos escritos terminas por borrarlos, ese dibujo queda en el olvido, la llamada en tu recordatorio… ¿qué llamada?, el viaje se posterga cada vez con una nueva excusa, mientras tú sigues con tus sentimientos por esa persona, ella hace su vida… Así que dejamos de coger al vuelo oportunidades por miedo a perder, para luego arrepentirse también de no haberlo intentado…

¡Mira que nos complicamos!

Empiezas a tener miedo a sentirte solo/a en un mundo de extraños, y a sentirte extraño/a en un mundo solo. 

Y dejamos pasar… 

y postergamos… 

Esperamos y esperamos a que llegue ese “momento”, mientras a nuestro alrededor todo está pasando. Pasa, pero el tiempo…

Empiezas entonces a tener esa manía de cerrar los ojos e imaginar muchas cosas que no suceden por no dar el paso.

Y si no es ahora… ¿Cuándo?

Así que saca tu maleta, ese vino de la estantería, esa camiseta nueva, haz esa dichosa llamada pendiente o envía ese maldito mensaje, déjate tatuar, vete donde quieras, cuando quieras y con quien quieras. Si sientes la necesidad: grita lo que sientes o cuéntaselo a alguien. Demuestra tu talento, que deje ya de ser un secreto, date un capricho, escribe un libro, rastrea vuelos a lugares sin visitar, vacía tu estantería y llénala de recuerdos nuevos, nuevas caras, nuevas conversaciones, empieza a tachar de tu lista cosas pendientes…

Hazlo posible, hay cosas que no merecen espera, porque para que se dé la posibilidad no hace falta que se alineen los planetas y que todo el mundo esté de acuerdo, la situación también se alimenta de ilusión, de voluntad, de actitud… De esta manera, el tiempo “libre” aparece con más facilidad y la “situación exacta” la creamos nosotros.

¿Y si las cosas no salen como esperamos?

Entonces podrás ver que realmente todos somos extraños en un mundo extraño y todos estamos solos frente a un mundo solo. No todo lo controlamos, así que piensa en lo que quieres, lucha por ello, y que no sea por ti porque tu vida se esté volviendo un círculo vicioso del que te resulta difícil salir, no esperes a nadie.

Intentar, siempre intentar, para no quedarnos con las ganas, para no pensar en el “qué habría pasado si…”. Porque los mejores instantes son cuando menos te lo esperas.

Y tenemos que gastar... no las cosas, sino los momentos. 

Aprender a cazar los segundos, porque ellos mismos ya se gastan solos cada día.



POST RELACIONADOS:

LUCHAR POR UN SUEÑO

LA VIDA ES COMO UN JUEGO

NUESTRO PILOTO AUTOMÁTICO

LA IMAGINACIÓN: UNA ARMA DE DOBLE FILO


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martes, 20 de octubre de 2015

QUE SEA PSICÓLOGO/A NO SIGNIFICA QUE...

En este artículo no vas a encontrar una nueva pauta, estrategia o consejo. Es un post mucho más personal, un post en el que quiero hablar del rol del psicólogo “fuera de acción”.

Los psicólogos en nuestro día a día nos exponemos ante muchas personas desconocidas que acuden a nosotros en busca de ayuda. Nosotros, como profesionales que tenemos una siempre actualizable formación en el ámbito y una siempre mejorable experiencia, tenemos que hacer frente a una gran cantidad de mentes, cada una funcionando a un ritmo distinto, cada una de un mundo distinto, con sus previas vivencias, cada una con diferentes pensamientos, cada una…única. Los psicólogos siempre nos ponemos en el lugar del otro, y ahora en este post vamos a dar la vuelta a la tortilla e intentar que los demás entiendan nuestra postura.

Como personas, no vivimos por o para la psicología, aunque ésta forme parte de nuestra vida, sino que es nuestra profesión a la que dedicamos cada día muchas horas con pasión. Es por ello que fuera de nuestro rol como psicólogos no dejamos de ser personas que tienen su vida, sus amigos, familia, pareja, aficiones, etc.

Como profesionales somos responsables de transmitir durante nuestro ejercicio profesional una buena imagen y actitud, dejando a un lado nuestras creencias. No obstante, siempre nos exponemos a las críticas y prejuicios de los demás.


Con esto quiero decir que, el hecho de que sea psicóloga no significa que fuera de consulta las cosas no me lleguen a afectar, que no llore nunca (no soy de hierro), o incluso que nunca tenga conflictos con otras personas, aunque mi profesión me permita conocer otra forma de gestionar los problemas.

Que sea psicóloga no significa que no pueda salir con amigos, que no pueda cantar, bailar, reír hasta que me duela la barriga o incluso tomar alguna copa.

Que sea psicóloga no significa que no pueda pasar por un duelo o la ruptura de la relación con otra persona.

Que sea psicóloga y tenga un servicio de atención psicológica no significa pueda atenderte justo en ese determinado momento, como si se tratase de un super héroe que ha de acudir al rescate cueste lo que cueste. Como en cualquier otro servicio sanitario, existe una lista de citas.

Que sea psicóloga no significa que sea adivina o maga y que por tanto pueda solucionar tu vida en una sesión con un chasquido de dedos, y que además, sin conocerte ni saber de tu historia, pueda darte pautas y estrategias casi “mágicas”.

Que sea psicóloga no significa que en la calle o por las redes sociales, pueda atenderte como si de una sesión de terapia se tratase.

Que sea psicóloga no significa que en mi vida cotidiana no pueda enfadarme o sentir miedo, no soy un robot.

Que sea psicóloga no significa que todo lo que me rodea lo vaya a interpretar como una extensión de la psique de los demás, no todo tiene un significado psicológico.

Que sea psicóloga no significa que en mi vida personal no puedan hacerme fotos cuando estoy en mi tiempo libre, cuando me voy de viaje o cuando me voy a cenar con amigos.

Que sea psicóloga no significa que no pueda ir durante mis vacaciones a tomar el sol con mi biquini, salir a hacer deporte, o incluso, ¡por que no!, disfrazarme.

Que sea psicóloga no significa que deba tener el doble de edad para ser una mejor profesional, los años que uno tiene no lo son todo.

Que sea psicóloga no significa que tenga que estar 24 horas disponible para mis pacientes, como en cualquier servicio, existen unos horarios.

La psicología es nuestra profesión, pero fuera del rol como psicólogos no dejamos de ser personas y tenemos nuestra vida, al igual que tú, el/la que está leyendo esto.


Somos profesionales tolerantes, que no juzgamos a los demás ni por sus comportamientos, ni por sus actitudes, ni por su aspecto, ni por nada… sólo queremos ayudar. Entonces, nosotros también merecemos un respeto, ¿no? Ya no sólo como profesionales, sino como personas humanas que somos. Por desgracia, la psicología aún sigue arrastrando mitos (visita el artículo 'Mito y realidad en la Psicología') que ojalá pronto se disuelvan y podamos ejercer sin esas "etiquetas" sociales.

¡Gracias por leer Los engranajes de la Psicología! ¿Te ha hecho reflexionar este post? Puedes seguirme en Twitter: @psicologaribesFacebook: "Psicóloga Raquel Ribes", o en Google + y estarás al corriente de todas las actualizaciones. Para cualquier duda estoy on-line y de forma física en la red de psicólogos en Gandia (Valencia, España). ¡Feliz día! :)

lunes, 12 de octubre de 2015

METÁFORA DEL LABERINTO

Cuando tenemos un problema tenemos la sensación como si de repente nos soltaran en un laberinto. 


"¿Cómo he llegado hasta aquí?".

Sabemos lo que queremos: salir de ahí. Pero no sabemos cómo. Cuando estamos así recurrimos a los más cercanos: la pareja, la familia, l@s amig@s, etc.

¿A quien sino? Ellos son los que me conocen bien”.

 Ellos siempre están ahí para animarte, pero cuando el problema es “chungo” y las típicas frases de “tranquilo, ya lo solucionarás”, “saldrás de esta, todo a su tiempo”, “tú no te preocupes” o “alegra esa cara, no es para tanto” y tu piensas:

¿Qué? Para mi es importante, y no es tan sencillo como parece”.

Los más allegados que quieren tu bien siempre van a estar ahí,  sólo intentan ayudarte, pero tampoco saben cómo, y tu sigues ahí en tu laberinto, luchando entre tanta pared y encontrándote a cada paso callejones sin salida. Sientes miedo, miedo de perder a los que te rodean y de perderte a ti mismo/a...

¿Qué hago?”.

Pasan los días, los meses… incluso pueden llegar a pasar años. Ya te has acostumbrado a ese laberinto, ya te conoces las paredes, de echo ya te parecen hasta iguales, aunque no lo sean, y actúas de la misma forma frente a todas.

“Es que ya… es costumbre, es mi día a día… un hábito. Resulta tan frustrante seguir ahí estancado… pero, ¿qué hago?

Es cuando llegas a pensar incluso que tu vida es así, no tiene más remedio, que tú eres así, que te lo mereces, o que ya no se puede hacer nada... Y ves como cada vez te sientes más y más  pequeño/a dentro de ese laberinto… Pero de repente te dicen que un profesional experto en laberintos te puede ayudar a salir de ahí.

¿Qué? ¿Un profesional? No creo que me pueda ayudar, esto ya es así, además, qué me va a decir él que yo no sepa ya de mi laberinto si yo ya me conozco cada palmo de pared



Pero piensas que por probar no se pierde nada, y vas a verlo. Le dices que bueno, que eso es lo que hay, que es tu pan de cada día y que estas hasta los mismísimos y a la expectativa porque ya no sabes qué hacer. Sorprendentemente para ti, el profesional en laberintos no te dice la solución en la primera cita.

¿Por qué? ¿Tan profesional que es y no me sabe decir por dónde he de salir?

Te explica que cada laberinto es un mundo y que poco a poco y a través de tus descripciones puede llegar a conocer el tuyo y darte las pautas oportunas para que salgas de ahí. Pero se necesita de tiempo, no es fácil llegar a conocer tu laberinto ni tampoco llegar a dominarlo.

Pero ufff, entonces, esto no es tan fácil como pensaba, es importante trabajar duro, ser constante y practicar las estrategias. Parecen deberes de niños, pero si eso es lo que tengo que hacer para salir de ese maldito laberinto pues se hace…


Van pasando las semanas, y quieras o no el profesional te va guiando en tu camino y vas viendo tu laberinto mucho más claro, mucho más definido, las paredes ya no son tan estrechas ni tan iguales, y tampoco te aprisionan, pasas por los pasillos sintiendo que sabes lo que haces y sabes a dónde vas, pero lo mejor de todo, sabes cómo hacerlo.

¿Y tu? ¿Te encuentras en un laberinto?

Más metáforas:

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sábado, 29 de agosto de 2015

DIME CÓMO SON TUS VACACIONES Y TE DIRÉ CÓMO ERES

Algunos aún estaréis esperando el día para iros de viaje, otros no queréis pensar en la vuelta a la rutina, y en cambio quizás otros ya habéis pasado por vuestras vacaciones y la rutina está a la orden del día. ¿Para ti que son las vacaciones? ¿Es conectar o desconectar? ¿Cómo las vives? ¿Sabes que según cómo son tus vacaciones pueden decir mucho de ti?


Desde mi punto de vista se pueden distinguir 4 tipos de vacaciones, igual alguna de ellas te resulte familiar.

Vacaciones estresantes

Son esas vacaciones que provocan dolor de cabeza y te entra un malestar en el cuerpo antes incluso de haberlas empezado. Sólo con los preparativos, los planes y las reservas, nos llevan a un estrés que desearíamos no haberles cogido. Llegas al destino y ya sea porque el mundo está en contra tuya, las cosas no han salido cómo esperabas, o tienes que hacer frente a un montón de imprevistos, que terminas odiándolas en su gran parte. ¡Qué estreeees! Estas vacaciones son vividas por personas que les gusta ser muy precavidas y tenerlo todo bajo su control.

Vacaciones aventura

Son esas que has “medio-planeado” y “medio-improvisado”, no sabes cómo van a salir pero tienes esos nervios por saber qué te depara. Es ese viaje con el que vives muchas cosas, conectar con otro mundo, descubres lugares nuevos, te planteas tantas cosas, vives tantas situaciones, conoces personas, y quizá vuelves hasta con otra mentalidad o quizás con nuevos objetivos en tu vida. Estas vacaciones suelen ser vividas por personas que les gusta salir de su zona de confort, no soportan la rutina y les gusta experimentar nuevas sensaciones.

 Vacaciones “desconexión total”

Son esas vacaciones con las que te olvidas directamente del mundo, se sientes “libreeeeee” desconectas el móvil, bien por voluntad, bien porque a dónde vas no hay cobertura (adiós whatsapp). Te relajas, vives el momento sin pensar en la vuelta, se pasan tan rápido que ni te enteras de qué hora y día es. Estas vacaciones son vividas por personas que saben encontrar la forma de desconectar de sus problemas, viven el presente. “Don’t worry be happy” 

Vacaciones “quiero y no puedo”

Son esas vacaciones con las que quieres y deseas disfrutar, encuentras tus momentos de relax pero por X o por Y no lo consigues. Ya sea porque antes de irte has tenido un marrón, la situación te ronda la cabeza y no te deja desconectar, bien porque alguien te está fastidiando las vacaciones in situ o por teléfono (sobretodo si es alguien del trabajo), o bien, directamente porque sigues haciendo trabajo llevándote el ordenador. Estas vacaciones son vividas por personas que son trabajadoras empedernidas, tienen el lema de "lo que puedas solucionar hoy no lo hagas mañana".


No es de extrañar que según cómo sean nuestras vacaciones pueden indicarnos cómo es nuestro actual ritmo de vida, nuestras prioridades, la forma en la que nos abrimos a la experiencia o cómo aprovechamos nuestro tiempo libre. Además, la forma en la que vivimos nuestras vacaciones influye directamente en nuestro bienestar emocional. Fíjate, tus vacaciones dicen mucho de ti, y pueden darte pistas para cambiar tu vida. Esto son ejemplos, pero cada uno vive las vacaciones a su manera.

Aún así, sean como sean nuestras vacaciones, seguro que de cada una de ellas podemos sacar una conclusión: a planificar mejor o a improvisar, a no dejarnos eso que habíamos pensado en casa, a no traernos eso que no nos ha servido para nada, a viajar sólo, a viajar acompañado, a saber dónde ir o qué hacer la próxima vez… es decir, aprendemos algo nuevo. Quizá no todas las vacaciones sean buenas, o malas, pero sí que podemos sacar un aprendizaje nuevo de cada una de ellas.

Y tú, ¿cómo son tus vacaciones?

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miércoles, 18 de marzo de 2015

¿QUÉ ES PARA TI LA FELICIDAD?

Algunos dicen que la felicidad es la meta, otros que es el camino, en ocasiones dicen que es la clave de la vida, otras veces que es un estado emocional… Y yo os pregunto, ¿qué es para vosotr@s la felicidad? (os animo a que toméis papel y boli, y lo anotéis en un papel. El objetivo es que no lo penséis demasiado, lo primero que os venga a la mente).


Buscamos en Google la palabra “felicidad” y nos aparecen más de 58 millones de resultados, con imágenes adjuntas de gente saltando en una colina con los brazos extendidos, globos de colores, caras sonrientes, melenas al viento, etc. Encontramos también, definiciones de antiguas religiones, filosóficas, paradigmas, frases que alguna vez han dicho personajes famosos (esas que dices, "¡guau! me la apunto"), etc. Se llega incluso a hablar del “secreto de la felicidad”, de cómo encontrar la felicidad, del ritual de la felicidad y de los pasos para ser feliz, como si fuese algo que precise de unas determinadas instrucciones. Es entonces cuando yo me pregunto: ¿para qué tanta teoría? Creo que la palabra “felicidad” no puede reducirse a una definición, como siempre han pretendido autores, filósofos, corrientes… Por ello, decidí preguntar personalmente a algunas personas al azar dentro de mis círculos de relaciones qué era para ell@s la “felicidad”. El resultado fueron estas respuestas:
  • “Estar con la persona que quiero y no tener problemas externos”
  • “Tener lo que una vez tuve y perdí, y estar con mi pareja cada día”
  • “Es un sentimiento”
  • “Es poder hacer lo que te dé la gana cuando te dé la gana”
  •  “No decepcionar a nadie que aprecio de mi alrededor, que ellos estén bien y contentos”
  • “Es cuando estoy disfrutando de los buenos momentos en los que no te das cuenta de que pasa el tiempo”
  • “Es cuando te olvidas de todo lo malo, te sientes a gusto contigo mism@, con los demás y disfrutas del momento estés dónde estés”
  • “Es todo lo que deseo y me llena por dentro”
  • “Es sentirte realizado en las cosas que haces”
  • “Es estabilidad”
  •  “Es cuando nos pasa algo que estábamos buscando y queríamos, mirando el lado positivo del día a día”
  • “Son mis amigos”
  • “Es estar en cada momento, los detalles que parecen no tener importancia pero que, si desaparecen, notas su ausencia”
  • “Son las pequeñas cosas: quedarme diez minutos más en la cama cuando suena el despertador, el momento de agua calentita en la ducha, cuando llueve y te mojas con las gotas de lluvia…”
  • “Es una utopía”
Que diversidad de respuestas, ¿verdad? Entonces, ¿por qué se empeñan en intentar definir y marcar unos pasos para “ser feliz”? ¿por qué dentro de las pautas para la felicidad no encontramos a las gotas de lluvia, o a los amigos, o estar con la pareja cada día? Creo entonces, que la felicidad no es algo estático. Y apuesto que, lo que hoy has apuntado en ese papel, de aquí un año, un mes o mañana mismo puede ser algo completamente diferente.

Vamos a suponer que la “felicidad” es la plenitud total o el absoluto bienestar físico y emocional. Entonces cualquier persona que lo lea puede pensar:“yo quiero eso en mi vida” (y quien no…), pero las personas siempre queremos más: más relación con algún familiar, tener más dinero, más salud, tener más tiempo libre… Y nuestra coletilla favorita es el “si…”: “si tuviera una pareja entonces sería feliz”, “si tuviera una casa entonces sería feliz”, “si trabajara dónde quiero sería feliz”, etc. Es entonces cuando emprendemos la búsqueda de la felicidad con los marcados “pasos” para alcanzarla. 

Estas instrucciones suelen ser: quererse a uno mismo, pensar en positivo,  ser agradecido, realizarme con lo que hago, comer sano, etc. ¿Crees que esto es propio de la felicidad? Yo creo que es propio de unos buenos hábitos de vida. Ahora supongamos que alguien dice: “voy a ponerme a ello, si consigo estos pasos se supone que conseguiré ser feliz”. Esa persona pone en práctica los pasos cada día pero, pese a ello, no se siente feliz. Entonces, ¿es infeliz?, ¿dónde queda la felicidad?. Es en ese momento cuando da la sensación que la “felicidad” es algo inalcanzable. Se queda como un mito, una leyenda. Y yo grito: ¡Mentira, si que has vivido la felicidad! 

La felicidad no es algo que haya que alcanzar o a lo que tenemos que aspirar en la vida, sino que ya lo poseemos, sólo tenemos que darnos cuenta de cuándo se presenta. Porque, cuando pensamos en “felicidad” en lugar de centrarnos en lo que tenemos cada día, muchas veces nos centramos en lo que nos falta cada día para conseguir esa finalidad.


Desde mi punto de vista, la "felicidad" no tiene un término y no se busca, sino que aparece. Simplemente el pararse, mirar alrededor y ver esas pequeñas cosas que componen tu vida. Si perdemos el tiempo intentando “ser felices”, no hay tiempo para darse cuenta de que realmente se encuentra delante de nuestras narices. Es ahí donde se encuentran esos pequeños momentos que te recuerdan que estás viv@, y que estas aquí para vivir no para sobrevivir. No hace falta que tengas todo el dinero del mundo, o la mejor salud de todas, o un montón de amigos, o el mejor trabajo del universo, o una colina en donde estirar los brazos y saltar, sino que pueden ser tantas cosas... Como cuando te despiertas y parece que has dormido 100 años, cuando tu pareja te da un abrazo, cuando comes tu comida favorita, cuando juegas con tu hijo, cuando te dicen que has aprobado el examen de esa asignatura que tanto odiabas, etc. Puede que algunos piensen ¿eso es la felicidad? Bueno, cada persona tiene su propia noción. ¿Qué escribiste tú en el papel?

Dejemos de perseguir fantasmas. Nos cegamos y no vemos esos pequeños detalles que nos hacen sentir humanos. Aprovecha esos momentos y vívelos.

Y ahora te toca a ti. Prueba a preguntarle a las personas de tu círculo cercano qué es para ellos la felicidad. Quizás te sorprendas. 

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sábado, 7 de marzo de 2015

LA OBSESIÓN POR EL FÍSICO

¿Hasta qué punto el físico llega a ser una obsesión? 

Vivimos en una sociedad en la que la importancia del físico influye en nuestros esquemas cognitivos. La familia, los medios de comunicación y la sociedad, nos condicionan desde pequeños hacia una forma de pensar y una manera de enfocar el concepto de “sentirse bien”.

Para algunas personas, el hacer deporte, ejercicio o actividad física, implica obtener rendimiento y energía, en definitiva, sentirse saludable. Mientras que otros lo practican para obtener un mejor físico, ir al gimnasio y hacerse la mejor “selfie” para gustar a los demás… en pocas palabras, sentirse atractivo/a.


¿Y las personas que optan por la cirugía estética para mejorar su cuerpo? No hay que entrar en si está bien o mal, cada persona es libre de hacer con su cuerpo lo que desea, pero lo que pretendo recalcar es que, no es de extrañar que todo esto tenga un trasfondo social, puesto que continuamente estamos repletos de estereotipos que nos afectan directa e indirectamente. Es en este punto donde entra el aprendizaje social. Bandura es el que estudió el aprendizaje por observación, y recalcaba la importancia del papel de los medios de comunicación en este aprendizaje vicario o por imitación. En este tipo de aprendizaje, la observación es la que determina la conducta.

Siempre hemos oído la expresión de “90, 60, 90” o “estar perfecto”… pero, ¿Qué es la perfección? Muchas personas confunden el “sentirse bien” con “ser perfecto” y “estar sano”. Claramente aquí se enfrontan conceptos importantes como son la autoestima y el autoconcepto. Ambas juegan un papel fundamental en nuestra vida, ya que nos influencian en nuestra forma de actuar, en nuestra toma de decisiones, así como en nuestra forma de ser y en cómo nosotros nos aceptamos y nos valoramos tal y como somos, determinando así nuestro estilo de vida.

En la actualidad nos parece “normal” escuchar que la gente se pincha con esteroides para desarrollar más rápido el músculo, que una persona se quiera parecer a la muñeca Barbie, o que simplemente las personas prefieran 1 hora de cirugía a 15 horas de terapia psicológica, para aumentar su autoestima.

Cuando algo como una operación estética se encuentra más socialmente aceptado que acudir al psicólogo, se prioriza la primera opción. ¿Por qué? El contexto en el que continuamente nos movemos, es el que nos condiciona hacia unas creencias y unos valores que provocan en nosotros unas apreciaciones del físico sesgadas. Y es en situaciones extremas, cuando pueden aparecen las grandes distorsiones de la percepción traducidas en trastornos dismórfico corporales, vigorexia, bulimia y anorexia.

Entonces... ¿somos solo un físico? Qué hay de nuestros pensamientos, emociones, sentimientos… ¿somos siempre conscientes de ellos? ¿Sabemos realmente hasta qué punto el contexto social nos afecta? Para y mira a tu alrededor: las redes sociales, las revistas, la publicidad, las películas... ¿eso es lo que somos? Entre todos hemos construido eso, y es que la realidad no deja de ser una construcción social.

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viernes, 26 de diciembre de 2014

EL RELOJ DE ARENA (MINICUENTO SOBRE “LA VISIÓN DEL OTRO”)


“Un día de primavera, Laura y sus compañeros de clase se fueron de excusión al acuario. Había toda variedad de animales del mar, algunos grandes, otros pequeños, con dientes afilados, otros muy largos… Algunos parecían ser muy simpáticos, como las tortugas, los delfines y las belugas, otros sin embargo parecían ir a la suya como las anguilas. Dentro del recinto había un túnel hecho de cristal con el que se podían ver a los peces cómo pasaban por encima de sus cabezas. ¡Parecía que estuviesen dentro del océano! Era muy bonito.

Lo que más les gustaba a todos era que, al terminar ver todas las salas, pasaban por las tiendas de regalo y veían qué cosita se podían comprar para llevárselo a casa como recuerdo. Nada más llegar allí todos empezaron a buscar entre las estanterías. Había tazas, lápices, imanes, llaveros, camisetas, etc. ¡Un sinfín de cosas! De pronto, uno de los compañeros propuso que todos se compraran la misma cosa, así sería un recuerdo compartido por todos. Toda la clase se emocionó y aceptaron la propuesta. Pero… ¿Qué podían comprar? Una camiseta era muy cara, los bolis y los llaveros era algo muy común… y cuando ya no sabían qué podían comprar, una compañera vio dentro de una caja unos relojes de arena hechos con pequeñas piedrecitas de mar pintadas con colorines. Era un recuerdo muy vistoso. Todos aceptaron y empezaron a coger relojes de la caja. Laura se había quedado mirando unas pequeñas conchas de mar y no se había dado cuenta, cuando de repente vio que todos sus compañeros llevaban en su mano el reloj de arena. “Vamos Laura, ve a coger el tuyo!” Laura se había despistado y no se había dado cuenta de que habían elegido ese recuerdo. Fue corriendo hacia la caja donde estaban los relojes de arena y ufff…¡por suerte quedaba uno! Se quedó mirando el reloj y le pareció bonito, se sintió afortunada de haberlo cogido y fue a la caja a pagarlo.


Todos contentos con los relojes en sus mochilas se subieron al autobús. Cuando estaban ya de vuelta a la escuela, empezaron todos a sacar sus relojes y a cronometrarse unos a otros, jugando a las adivinanzas. Si se encontraba la respuesta antes de que toda la arena se posara en la parte de abajo, se ganaba 1 punto. Laura sacó el suyo, pero vió que curiosamente era diferente. Cuando sus compañeros vieron que su reloj no era el mismo le dijeron que había cogido el más feo. Laura se defendió diciendo que era especial, pero los otros niños le dijeron que era raro, diferente y ridículo porque no era igual. A Laura le parecía bonito, pero como vio que los relojes de sus compañeros eran iguales, se convenció a sí misma de que el suyo, el que no era igual, era feo. Empezó a desanimarse por no tener el mismo reloj que todos sus compañeros, y llegó a pensar que no debería haberlo cogido. Ya no era un recuerdo compartido, al menos no sentía que así fuese, porque le habían dicho que el suyo no era bonito.

Cuando llego a casa lo dejó a desgana encima de la mesa. Pero de repente sucedió algo inesperado, las bolitas de arena no bajaban… ¿Qué pasaba? Laura empezó a mover su reloj dándole golpecitos para que bajaran. ¿Se habían quedado pegadas? Pero entonces al darle la vuelta  vio que las bolitas no se deslizaban hacia abajo sino que subían hacia arriba! Laura se quedó perpleja. Su reloj no funcionaba como uno convencional, ¡iba al revés!

Empezó a saltar de alegría, y es que el reloj que todos los demás tachaban de diferente y feo realmente era muy especial. Laura entendió que el hecho de que sus amigos lo vieran raro y feo, no tenía porqué ser realmente así. Desde aquel día, Laura empezó a ver su reloj como un objeto único.”



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sábado, 13 de diciembre de 2014

EL SOL Y LA LUNA (MINICUENTO SOBRE LA ENVIDIA)


Durante muchos, muchísimos siglos, hubo en la galaxia un gran enfrentamiento entre el Sol y la Luna. Mantenían un gran desafío por querer ser el preferido o preferida de la Tierra. Y es que ambos querían destacar como el más importante para los habitantes de la Tierra, pero siempre veían al otro como un gran rival.

La Luna vivía envidiosa del Sol, ya que éste salía a relucir su luz todos los días del año, sus rayos calentaban el agua en verano, las personas se posaban y absorbían cada uno de los rayos durante horas, y nadaban contentas bajo su luz. Cuando llovía, gracias a él se podían apreciar los magníficos arco iris. Y en invierno… ¿Quien pensaba en la Luna en invierno cuando se necesitaba la calor del Sol? Las personas buscaban como sedientas los rayos y adoraban ese pequeño sorbo durante el día. Y es que el Sol daba la vida.

Lo peor que la Luna intentaba sobrellevar era eso, la luz… la Luna no tenía luz propia, y por ello tenía que conformarse con el reflejo que el propio Sol le prestaba, para que ella pudiese brillar. En ese sentido, tendría que estar agradecida al Sol por prestarle su luz, pero a ella le molestaba, porque al fin y al cabo no era suya. La Luna no quería salir por las noches, ya que era cuando el mayor numero de personas dormía y no la podían contemplar. Y es por ello que, en ocasiones, intentaba colarse de día por alguna esquina del cielo, aunque pocos la veían ante el grandioso Sol.



Tal era la envidia de la Luna que, cuando pasaban muchos años y tenía la oportunidad de aparecerse justo delante, tapaba al Sol eclipsándolo y creando lo que las personas llamaban un eclipse de Sol. Esto sucedía poquísimas veces, pero cuando pasaba, la Luna se sentía mucho más poderosa frente al enorme Sol.

La Tierra vivía en medio de un continuo conflicto, y es por ello que intentaba que no se viesen,  interponiéndose entre ambos, creando lo que se llama el eclipse de Luna. Pero eso no impedía que el reto por destacar se terminase.

La Luna se pensaba que el Sol proyectaba su luz hacia ella para que las personas, durante la noche, recordaran su brillo y volver a ser otra vez el protagonista, pero lo que ella no sabia es que el Sol realmente se moría de envidia por la Luna.

Y es que la gente no se protegía de ella como al Sol, al que veían como peligroso, y siempre comparaban a la gente bella con con la Luna en las poesías y canciones, y pese a que era el reflejo del propio Sol, las personas siempre hablaban del “bonito reflejo de la Luna”. Además vivía más cerca de la Tierra y podía contemplar más detalladamente toda la curiosa actividad que realizaban las personas. El Sol siempre había deseado tener la oportunidad de poder ver de noche todas las luces encendidas de la Tierra. En Navidad decían que era precioso.

También había oído que la Luna tenía poder sobre el crecimiento de las plantas e incluso sobre la marea. Además, según como le diese la luz cambiaba de forma y, cuando era de noche, se encendía como una bombilla destacando sobre un majestuoso fondo negro. A ella al menos la podían mirar fijamente durante horas, al Sol… era imposible.

Un día, la Tierra harta de ver cómo se comparaban ambos, decidió crear una tormenta que cubrió todo el cielo de una espesa capa de nubes imposibilitando así a los habitantes, la visión del Sol y de la Luna. Las personas tristes desde la Tierra pronto empezaron a decir cuánto los echaban de menos, tanto al caluroso Sol por el día, como a la bonita Luna por la noche.



Ambos, empezaron a escuchar cada una de las bonitas palabras que los habitantes de la Tierra decían sobre ellos, y que ahora, con una simple nube se perdían. Y es entonces cuando se dieron cuenta de que ambos habían estado tan centrados en las propiedades que no tenían, que se habían olvidado completamente de todo lo bueno que cada uno aportaba. Compararse había sido un gran error. 

Desde aquel entonces, cada uno centró todas sus fuerzas en sus capacidades, en aquello que sí tenían a su alcance, para poder dar lo mejor de sí y poder ser la mejor versión de si mismo en cada momento, sin comparaciones y sin envidias. Porque al fin y al cabo, cada uno aportaba magníficas cosas a la Tierra. Además, cualquier día podía llegar un montón de nubes, y daría realmente igual ser Sol o ser Luna.



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viernes, 14 de noviembre de 2014

LA VIDA ES COMO UN JUEGO

Nuestra vida da muchas vueltas, como un juego. Vamos a suponer que es como el Juego de la Oca. 

Nos planteamos una meta (la oca central) y vamos avanzando en ella dando pequeños pasos y respetando los turnos. Los dados de nuestra vida están tocados por el azar, son inciertos, puesto que de un momento a otro no podemos saber nunca lo que puede suceder. Al igual que la vida, no podemos saber lo que nos depara, pero no importa si sabemos cómo y a dónde queremos llegar.

El camino no es fácil puesto que existen casillas, como días de nuestra vida, a las que caeremos y estaremos unos turnos sin poder tirar, no podremos avanzar porque no ha sido un día bueno, pero forman parte de nuestra experiencia. La primera, el pozo, es el típico bajón, te da un pequeño susto, como un agujero en el camino, es algo que no te esperabas, pequeños sucesos de la vida que nos devuelven al presente. El segundo, la pensión, a veces tenemos que aprender a descansar a mitad de camino para recuperar fuerzas, y aunque eso suponga quedarse algunos turnos sin avanzar, puede que nos ayude a focalizar mejor la meta. Vamos avanzando, y en el camino se nos presentan pequeñas oportunidades, que si las aprovechamos, nos hacen avanzar como los puentes y nos ayudan a pasar de un lado a otro.

avanzar en la vida

También están las ocas, como todas esas personas que pasan por nuestra vida, si caes en aquella negativa y pesimista que mira hacia atrás, te hará retroceder unos pasos, pero si caes en aquella positiva y alentadora que mira hacia adelante te podrá ayudar a avanzar unos cuantos pasos más, pero… nunca se sabe. Hay que tener cuidado, porque por el camino podemos llegar a adentrarnos en un laberinto, sentirnos perdidos, sin saber realmente si vamos por el buen camino, de modo que toca quedarse y reflexionar.

Durante nuestro camino hacemos cosas mal (la prisión), nos equivocamos y tenemos que asumir nuestras responsabilidades, de modo que tenemos que ocuparnos de ello y quedamos un tiempo recapacitando.


Vamos avanzando y cuando más cerca de la meta más cuidado hay que tener y más atentos hay que estar, porque muchas veces nos ilusionamos, lo vemos tan cerca que nos creamos falsas expectativas, ya lo estamos celebrando pero aún no hemos llegado. De modo que, cuando más cerca estamos más fuerza y empeño hay que poner porque de repente surge un imprevisto, caes en la calavera, y… tenemos que volver a empezar. 

Aquellos que ya estaban saboreando la victoria se hundirán y perderán sus fuerzas por pereza a recorrer el mismo camino, mientras que los que seguían con todas sus fuerzas viéndolo tan cerca y a la vez tan lejos, no desistirán y cogerán los dados de su vida para querer volver a tirar y avanzar. ¿Porqué? Porque la meta sigue ahí, no se ha movido, el único que se ha movido eres tú, y sabes que puedes llegar hasta arriba porque ya has pasado por muchas cosas, y eso te ha permitido aprender. Aprender a ser paciente, a no perder la esperanza, a que nada está escrito y que sólo tú eres el que decide seguir avanzando.

¿Y lo gratificante que es esforzarse y llegar por mérito propio a tu meta? Esa sensación no te la puede quitar nadie, porque esa sensación se gana, no se regala.


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jueves, 18 de septiembre de 2014

LA IMAGINACIÓN: UNA ARMA DE DOBLE FILO


La imaginación puede ser tu amiga o enemiga según cómo la uses. 

Las personas imaginativas tienen mucha capacidad de visualizar y experimentar. Pueden llegar a ser personas muy creativas e improvisadoras, y tienen mucha capacidad de fantasear. Cuando leen un libro pueden imaginar al detalle la escena, e incluso imaginarse a ellos mismos dentro de la trama. Saben innovar, inventar y hacer planes al detalle a corto y a largo plazo.


No obstante, esta capacidad de idear si se usa de forma indiscriminada, puede volverse en contra de uno/a mismo/a. Es decir, cuando se lleva esa visualización más allá de lo racional, en la vida cotidiana, puede llevar a la creación de expectativas y pensamientos que no son reales. Entre estos, los más comunes son llegar a malpensar o creer que pueden saber lo que piensan los demás de uno mismo y asignarse aspectos o características que no coinciden con la realidad. Este tipo de pensamientos irracionales pueden ser tanto de superioridad como de inferioridad. La diferencia entre un pensamiento racional de uno irracional es que mientras que el primero se ajusta a la realidad, el otro solo se limita a alimentar unos malos hábitos de pensamiento. Estos malos hábitos de pensamiento son la fuente de muchos de los trastornos relacionados con nuestro estado de ánimo.
 
Muchas veces no somos conscientes de ello, hasta que el pensamiento irracional llega a convertirse en un monstruo que nos asusta todos los días. Esto tiene que ver con la importancia que le das a ese pensamiento. En nuestro día a día pasan por nuestra cabeza infinidad de pensamientos, míralo como si nuestra mente fuese un anden en el que pasan muchos trenes. Si no le das importancia no se van a parar, pasaran de largo. Pero si empiezas a focalizar tu atención en cada uno de ellos, se pararan. Empezaran a sonar su claxon, hacer luces y abrir las puertas para que no dejes de prestarles atención, pero es tu elección el querer hacerle caso y subirte a él. Si ya te encuentras dentro del vagón mira en qué medida el pensar eso te hace bien o te ayuda a ser la persona que quieres o te gustaría ser. El darte cuenta de ello ya es un paso muy grande para cambiarlo.

¡Mantén a raya tu imaginación y que sea tu amiga, no tu enemiga! Que sea tu arma para sorprender y sacar una sonrisa, para tomar decisiones y para resolver problemas, no para crearlos. Que sea tu inspiración para luchar contra las adversidades, ideando nuevas metas y no malos pensamientos. 

Nuestro cerebro es capaz de crear todo lo que podemos llegar a imaginar, pero tú eres el/la único/a que puede pararle los pies cuando hace falta.



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lunes, 25 de agosto de 2014

AHOGARSE EN LA FAMA




La fama... ¿quién no ha soñado alguna vez en ser famoso/a? ¿en ser un aclamado cantante de rock o un/a gran músico? ¿Y un/a galardonado/a actor o actriz? ¿Y un/a distinguido/a escritor/a?
Desde fuera es frecuente pensar que viven una vida perfecta, tienen fans que les apoyan, y como no, algunos pueden llegar a cobrar muchos millones. Viven una vida de lujos con fiestas exclusivas y pueden permitirse los caprichos más impensables. Pero nos olvidamos de lo más simple, son personas. Como personas, pueden tener los mismos problemas que cualquier ser humano, y es que el dinero no todo lo puede comprar.

Detrás de ese mundo de la fama hay presiones, por los directores, las discográficas, etc. les dicen que en tantos días tienen que engordar o perder quilos, que tienen que componer tantas canciones… Y sino, te quedas fuera. Tienen que luchar por un papel, contra los rumores y mentiras, incluso contra el tiempo (Ver post sobre el estrés). Y es que mantenerse joven se vuelve una lucha a contrarreloj. Si ya vivimos en un mundo lleno de cotilleos, estética, moda y drogas, imaginaros vivirlo desde dentro.

Pese a todos los problemas, ante las cámaras tienen que mostrar su mejor sonrisa, sino… ya os podeis imaginar de los bulos que pueden correr.
Cuando llegan a tener un momento de paz les irrumpe una avalancha de paparazzis buscando la foto “perfecta”. El buscar una vida privada se vuelve un caos, o peor aún, se vuelve inexistente. Sumado a los problemas personales, todo ello les llega a trastocar física y mentalmente, y es cuando entran en juego las drogas.


Ellos buscan esa vida y luego a muchos les gustaría salir de ella. De hecho algunos han llegado a pasar por la cárcel debido a sus excesos ¿es la vida que buscaban?

Claro está que siempre están los extremos, de aquellos que buscan la fama humillándose o pagando al mismo paparazzi para que  haga esas “fotos perfectas” provocando a la prensa. ¿Qué fama es esa?
Otros por el contrario, pese a su estatus se saben mantener en la sombra y de cierta forma tienen intimidad.

Os dejo con frases que alguna vez han dicho personajes famosos desde su experiencia:

  • “Padecer una depresión ha sido la peor experiencia de mi vida... Sientes como si nunca más puedas volver a ser feliz. Pierdes toda las esperanzas” JK Rowling (2000)
  • “He empezado a darme cuenta de que, cuando uno se hace mayor, tu mente es tan frágil como tu salud física... Problemas como una depresión pueden realmente tumbarte”. Owen Wilson (2005)
  • “Se trata simplemente de miedo. Y piensas: 'oh, el alcohol me aliviará el miedo. Pero no es así” Robin Wiliams (2010)
  • “Me era imposible conectar con mis emociones” Gwyneth Paltrow (2011)
  • "Hacía espectáculos con el estómago vacío" Demi Lovato (2011)
  • "Siempre estas haciendo algo mal... si siguiese leyendo todo lo que hablan de mí en internet entraría en una depresión" Selena Gómez (2012)
Cada año vemos como muchas de las personas que viven el mundo de la fama se ahogan en ella,  llevando su integridad física y psicológica al límite. 

Pero, ¿quien le da esa fama? Compramos las revistas, vemos sus videos, películas y series, escuchamos sus canciones, criticamos y comentamos ¿No creeis que todos en cierta forma contribuimos a ello?



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