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lunes, 25 de abril de 2016

PERDÓN POR LLORAR

“Los/as niños/as mayores no lloran”, “No llores que estas feo/a”, “Los hombres no lloran”, “No es nada, no llores por eso”, “No te enfades”, "Si tampoco es para tanto", “Big girls don’t cry”, “El que sonríe en lugar de enfurecerse es siempre el más fuerte” (Proverbio chino)…


Escuchando las frases anteriores, parece que al final tengamos que pedir perdón por sentir, porque mostrarse tal y como nos sentimos será sinónimo de inferioridad. ¿Tú que opinas?

Me da la sensación de que en nuestra sociedad acciones como llorar o enfadarse están mal vistas. Son clasificadas como “negativas”, pero lo que no sabemos es que privarnos de ellas es privar una parte de nosotros.

Sentir la necesidad de expresar las emociones y no hacerlo, es poner el freno a un coche que va a 200 por hora, y esto tiene sus consecuencias... explotar como una olla a presión. No solo ocurre con la tristeza o la ira, en ocasiones, ocurre incluso con la alegría. Hay personas que llegan a pensar que “no se merecen estar bien”, y cualquier atisbo de alegría lo ocultan, por el miedo a ilusionarse… Y esto, como no, provoca un gran malestar interno.

A consulta llegan muchas personas que les avergüenza llorar delante de los demás por miedo a mostrarse débiles o incluso para que las otras personas no se preocupen. Pero lo que no saben es que aguantarse no es sinónimo de fuerza. Somos humanos, y el llanto es una forma de liberación.

Que nadie te convenza de que llorar y/o enfadarse no sirven de nada. Ya que son parte de un proceso, que bien puede ser un duelo, un conflicto interno o externo no resuelto, una situación delicada, o simplemente, tan sencillo como que nos han o nos hemos hecho daño.

Las personas somos emociones y es importante expresar para poder pasar ese proceso de forma sana. La escritora Concepción Arenal (1820) ya decía que “el llanto es a veces el modo de expresar las cosas que no se pueden decir con palabras”. Porque cuando no te permites soltar, es cuando ese sentimiento se puede transformar en tu peor enemigo: una emoción tóxica.

Parece que se cree que los psicólogos pretendamos que las personas vivan en un mundo “Happy Flower” con frases motivantes, expresando solo las emociones positivas, todos sonriendo, contentos y corazoncitos que salen de los ojos (“Positivismo: ¿Don’t worry be happy?”)… Pero no, somos realistas, y sabemos que las personas que buscan terapia lo que quieren es sentirse escuchados, entendidos y acompañados en su proceso, y no quieren oír las frases del principio que, tal vez, han estado escuchando toda su vida.

No podemos evitar sentir lo que sentimos cuando algo nos sucede, así que no te "obligues" a sentirte bien machacándote con frases como "debería estar bien" o "no tendría que quejarme". No hay que auto-engañarse de lo que uno siente. Aunque pintemos la mierda de rosa, mierda va a ser. No hay que disfrazarlo. La aceptación de una enfermedad, un conflicto sin resolver, la pérdida de algo o de alguien… Son procesos que no hay que ocultar ni disfrazar con sonrisas, sino que hay que aprender poco a poco a aceptar, y esto requiere de tiempo. 

¡Tenemos nuestro derecho a expresar los sentimientos! No nos transformemos en robots que ni sienten ni padecen.

De modo que, hoy grito a los cuatro vientos: ¡No pidas perdón por llorar! Llora, llora porque te da la gana, llora porque sientes y estás vivo/a. Siente como nunca y no te escondas. No te dejes llevar por los sentimientos, simplemente siente, que estás en tu derecho y puedes. 


Sabes que puedes seguirme en redes sociales: Twitter @psicologaribes y Facebook: "Psicóloga Raquel Ribes", o en Google + y estarás al corriente de todas las publicaciones y mucho más. Siempre es bienvenida tu opinión abajo en comentarios :)

domingo, 20 de marzo de 2016

¿CÓMO SE SIENTEN LOS VEGETARIANOS?

Este no es un post en el que se quiera defender el no comer carne ni pescado o en el que intente convenceros de haceros vegetarianos, sino que más bien es un post focalizado en el proceso emocional por el que pasan las personas vegetarianas.

En una sociedad consumista de carne, cuando alguien quiere cambiar drásticamente su alimentación, ¿Cómo se siente consigo mismo y con su alrededor? ¿Qué les ocurre a los vegetarianos? ¿Cómo les afecta todo este proceso a nivel emocional?


A corto plazo es muy duro, pensemos que estamos en una sociedad en la que no se encuentra tan preparada para acoger a personas que no quieren comer carne ni pescado. La comida “especial”, es más difícil de encontrar y, además, su precio se dispara por las nubes.

Es por ello que los vegetarianos se pueden llegar a sentir a corto plazo:
  • Incomprendidos: Sienten que tienen que dar siempre explicaciones ante la comida y ante lo que quieren comer. Perciben que a la gente no le vale un “NO” como respuesta, sino que quieren un porqué. La gran mayoría de la gente que los rodea son omnívoros, y las miradas de “bicho raro” se hacen presentes, y se pueden llegar a sentir juzgados.
  • Impotentes: los vegetarianos principiantes pueden llegar a sentir impotencia por no saber realmente qué comer, ya que todo lo que comían hasta ahora siempre llevaba algo de carne o pescado. ¡Hasta los típicos bocadillos que venden como “vegetales” llevan atún! Aprender a cocinar sin carne se vuelve todo un reto.
  • Aislados socialmente: Cuando estamos en una comida familiar o cuando vamos a comer con amigos a un bar, es raro no encontrarte en los platos alguna pieza de carne o pescado. Incluso en ocasiones, buscar una ensalada completa sin carne, un plato que parece tan fácil, muchas veces se vuelve una odisea. Es por ello que los vegetarianos optan al final por no acudir a algunos eventos.
  • Desmotivados: encontrar platos que te lleguen a gustar y que sean poco laboriosos a veces resulta complicado. Las personas que están empezando a ser vegetarianas, si usan siempre los mismos ingredientes se pueden aburrir o incluso desmotivar a la hora realizar sus platos. Es por ello que pueden empezar a comer mal, y que al final tiren la toalla.
  • Presionados socialmente: pueden llegar a sentir miedos debido a lo que escuchan de la gente como: “no te vas a alimentar bien”, “te faltaran vitaminas”, “te morirás de hambre”, “la carne es necesaria en la alimentación”, “te pondrás enferm@”... son típicos mitos que se creen por ignorancia, pero que distan de la verdad.


Sin embargo, aquellas personas que consiguen romper con esos baches iniciales dentro del proceso, a largo plazo:
  • Sienten más seguridad, motivación y confianza en sí mismas: llegar a cambiar un hábito alimentario que ha sido inculcado desde pequeño no es fácil, y conseguirlo es todo un logro. Esto anima a ponerse muchas más metas en el futuro, porque saben que son capaces de cumplir sus objetivos y luchar por aquello que creen y desean. Ya que, cuando nos ponemos un objetivo, hace que tengamos una motivación para poder seguir adelante y esforzarnos cada día. Está claro que, como cualquier objetivo, habrá temporadas en las que sientas que lo quieres dejar, pero no hay mejor satisfacción que conseguir aquello que te propusiste.
  • No necesitan la opinión de los demás: han estado durante meses escuchando de varias personas las típicas frases sobre comer carne y pescado. Pero no se han dejado llevar por lo que les han dicho. Aprenden que, lo que los demás piensan no siempre es lo correcto. Hay que tener criterio propio y no dejarse guiar por lo que los demás piensan. Es por ello que son menos susceptibles y no se dejan llevar por el consumismo.
  • Explotan su creatividad: cuando la comida “compuesta”, como son las hamburguesas de verduras o croquetas de venta, es cara o más difícil de encontrar, ¡los vegetarianos se ponen manos a la obra! Descubren nuevas combinaciones de sabores, nuevas mezclas y nuevas recetas que crean ellos mismos con facilidad y con ingredientes que tienen a mano. ¡La creatividad está en el aire!
  • Más responsables y empáticas: la persona se vuelve más responsable en dos sentidos: en primer lugar, en relación con el medio ambiente; y en segundo lugar. consigo misma, ya que el tener una responsabilidad como es seguir una dieta y hacerse una comida más elaborada, ayuda a que la persona sea más autónoma. Además, se aumenta la empatía y conciencia emocional hacia lo que ocurre a nuestro alrededor, como es el derecho de los animales y la contaminación.
Está claro que hay excepciones, no todo el mundo pasa igual por este proceso, ya que dependerá del apoyo que encuentra a su alrededor por parte de familia, amigos y pareja, además del esfuerzo y empeño que ponga en ello. También cabe destacar que no es lo mismo ser vegano, que vegetariano, que ovo-vegetariano, que lacto-vegetariano… existen muchas variantes, diferentes situaciones y diferentes personas.

¿Te ha parecido interesante este post? Si eres vegetariano y estás cansado de no saber cómo responder ante las críticas, o incluso de no saber cómo decir “NO” ante tanta insistencia, te animo a que visites mis artículos: “CÓMO AFRONTAR LAS CRÍTICAS” y “CÓMO DECIR NO”, seguro que te son de ayuda.

¡Te espero en el próximo post! :)

miércoles, 13 de enero de 2016

5 PASOS PARA UNA TERAPIA EXITOSA

Son muchas las personas que acuden a consulta esperando del psicólogo una solución universal y mágica para su vida. Y no les culpo, llevan mucho tiempo aguantando una problemática y quieren una solución única para sus desgracias y su situación desesperada. Pero la realidad es bien distinta.

La verdad es que siempre les digo a mis pacientes en la primera cita: “ENHORABUENA”, ya que sin darse cuenta han dado el mayor paso de su vida: acudir a terapia. No es sencillo dar el paso, ya que no se conoce al terapeuta, muchos no saben en qué consiste la terapia, y, en cierto modo, les da reparo ir a un lugar que no conocen.




Este cartel de arriba es lo que muchas personas querrían leer. Pero, lo siento, no existe. A cualquiera le gustaría acudir a una sesión de terapia psicológica y encontrar la solución que tanto se desea. Pero la realidad no es esta. La terapia psicológica tiene mucha dedicación. Es por ello que la persona no entra por la puerta y sale de esa primera sesión con la vida solucionada. ¡Ojala fuese tan fácil! Ojala tuviésemos los profesionales de la psicología la capacidad de chasquear los dedos y solucionar la vida de una persona, pero no es posible. Así que si ves ese cartel, no te dejes embaucar.

Así que te voy a desvelar los 5 pasos para una verdadera TERAPIA EXITOSA:
  • Colaboración: se necesita que la persona colabore con el profesional: que le aporte los datos necesarios para conocer lo máximo posible de su situación, y así poder ayudarle, además de que el paciente preste atención a lo que se dice durante las sesiones.
  • Puesta en práctica: Durante las sesiones de terapia se realizan puestas en práctica, o como siempre digo, un entrenamiento para la vida, para SU vida. Es por ello que en la terapia psicológica la persona es un agente completamente activo, es decir, la persona no recibe una poción mágica que al bebérsela se le “curan” todos los males, sino que tiene que poner de su parte para practicar durante su vida cotidiana todo lo que se acuerda en la terapia.
  • Asistencia a las sesiones: la asistencia a las citas es muy importante, puesto que el mantener un regular contacto con el terapeuta le permitirá recibir un buen feedback de lo que uno está haciendo, también para saber cuáles son las dificultades que está encontrando en el proceso, si se quiere centrar en otro ámbito o aspecto de su vida, saber el balance de la semana, obtener nuevas pautas y, ante todo, ver los progresos de uno mismo.
  • Buena relación terapéutica: Es importante la sinceridad y la confianza entre paciente y terapeuta. No siempre se encuentra al terapeuta adecuado a tu situación o personalidad, si quieres saber más sobre ello lo hablé en otro post (VER: “Cómo saber si es tu terapeuta”).
  • Compromiso al cambio: la persona tiene que tener una actitud predispuesta al cambio. La mayoría de las veces se acude a terapia porque se sabe lo que se quiere cambiar en su vida, pero no sabe cómo. En terapia se trabaja eso: el CÓMO conseguirlo. Pero, para ello antes hay que tener VOLUNTAD para cambiar ciertos aspectos de su vida.

Como se ve, la mayoría de estos aspectos recaen sobre el paciente, es por ello que si estos no se cumplen, no se hace un buen aprovechamiento de las sesiones. Sé que para la mayoría de personas no está la terapia como primera opción para solucionar sus problemas, y es por ello que cuando deciden ir a terapia el problema ya se ha agravado o extendido a otras áreas de su vida, y por lo tanto, la terapia puede resultar mucho más larga.

Sé que acudir a terapia no es como ir al dentista que entras con una caries y sales con un empaste, es decir, no ves los resultados inmediatos. Pero es porque la terapia psicológica actúa sobre aspectos que la mayoría de ocasiones no son tangibles, pero que afectan directamente a nuestro bienestar.

Los psicólogos no podemos coger las riendas de tu vida, ya que primero porque no es nuestra responsabilidad, y segundo porque tú eres quien tiene que aprender a hacer frente a las situaciones que suceden en tu vida, aprender a ser fuerte, a decir "SÍ PUEDO", "NO QUIERO" y "YO DECIDO".

Artículos relacionados: ¿TU PRIMERA SESIÓN EN TERAPIA?

¡Gracias por leer Los engranajes de la Psicología! Todo lo que digo en el post esta basado en mi experiencia profesional. ¿Te gustaría opinar sobre ello? Déjamelo en comentarios :) Puedes seguirme en Twitter: @psicologaribesFacebook: "Psicóloga Raquel Ribes", o en Google + y estarás al corriente de todas las publicaciones. Para cualquier duda estoy on-line y de forma física en la red de psicólogos en Gandia (Valencia, España). ¡Que tengas un Feliz día! :)

lunes, 23 de noviembre de 2015

CRÍTICA: LA FORMACIÓN DE LOS PSICÓLOGOS

Durante todos los años de mi formación como psicóloga, he podido estar en contacto con otros profesionales de éste ámbito y a su vez, con compañeros de formación. Durante estos dos últimos años de experiencia he podido estar en contacto con muchos pacientes que me han transmitido su descontento hacia los psicólogos que le han atendido.


Desde mi punto de vista, un psicólogo no solo se forma de teoría y práctica, sino de ganas, de sentido común, de pasión hacia lo que hace, de interés, de empatía... Es por ello que en este post me gustaría dar mi opinión sobre la formación de los psicólogos, sus metodologías y sus actitudes frente a los pacientes.

Son 4 los aspectos que me gustaría destacar:

Mantenerse actualizado. Este es un aspecto muy importante. Los psicólogos tenemos la obligación por norma deontológica de mantenernos continuamente actualizados. En pocas palabras, es importante formarse continuamente en diferentes trastornos, metodologías, enfoques, etc. y es que en esta profesión nunca dejas de ser estudiante, de nutrirte de todos los aspectos de la psicología y de todos los enfoques para poder saber qué engranajes tiene la persona que tienes delante, y qué es lo que mejor puede funcionar. A nivel personal, cada paciente que acude a mi consulta lo trabajo de forma individual y única, me vuelco en su caso, investigando cada detalle de su problema, la metodología que podría usar con él, nuevas formas de manejar la situación, etc.

Una “metodología” no lo resuelve todo. Me sorprendo cuando veo como hay profesionales que venden su metodología como un santo grial. “Con la hipnosis dejaras de fumar, dejaras de tener ansiedad, todo, la hipnosis resolverá todos tus problemas”.  No digo que la hipnosis no funcione, de echo hablaré sobre esto con más detalle en otro post, sino que no es una solución "milagrosa", al igual que podría decir de la meditación o mindfulness, o cualquier otra metodología que anuncian a bombo y platillo. Es importante ser humilde y sincero, siendo capaz de derivar en otros profesionales. En ocasiones me llegan comentarios de gente que no le ha funcionado la terapia y esto les hace desconfiar de nuestra profesión. Esto ocurre porque es probable que el terapeuta haya aplicado una técnica que quizás en ese trastorno o situación no es la más adecuada, o quizás es un apoyo pero no la solución. Si existen diferentes metodologías es porque existen diferentes dolencias y diferentes tipos de personas. Es por ello que, es importante fijarse en esa persona que tienes delante ya no solo en su problemática sino en su forma de interactuar con el mundo.


Rigor científica: centrarse en aquello que tiene rigor científica y dejar a un lado las creencias e ideales, es vital para poder realizar un buen tratamiento. En pocas palabras, meter a Dios o la veracidad de “poderes” mágicos en una situación de psicoterapia no es tener un rigor científico. Estamos hablando del psicólogo, no del paciente. El paciente está en su derecho de hablar en terapia de sus creencias y de cómo se siente la respecto. Pero en términos de psicología, estamos hablando de ciencia, no de creencias.

Fuera interferencias: una persona que pretende ayudar a otra tiene que mostrarse abierta a lo que le cuentan, y para ello es importante que no interfiera tu vida con tu profesión. Si crees que puedes transmitir tu malestar al paciente, tómate tu tiempo para reflexionar sobre ello. Tal y como dije en el artículo de: "Que sea psicólogo/a no significa que..." los psicólogos no dejamos de ser personas y podemos tener altibajos, problemas o malestar, si no te encuentras preparado para hacer frente a la solicitud de ayuda de otras personas, ya que te encuentras inmerso en tus problemas o has pasado por una situación difícil, entonces es el momento de desconectar. La consulta tiene que ser un espacio cómodo y seguro para el paciente, y el psicólogo tiene que encargarse de crear un buen clima.

Sé que quizás no tengo la suficiente experiencia como para opinar sobre ciertas metodologías y situaciones pero si a día de hoy continúan surgiendo este tipo de situaciones, psicólogos que hablan de Dios en procesos psicológicos, pacientes a los que no les ha funcionado... Y entonces es cuando yo me pregunto: ¿Son los profesionales los que no derivan a otro profesional o los pacientes que no saben a cuál acudir?

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viernes, 6 de noviembre de 2015

PSICOLOGÍA VS PSIQUIATRÍA

A día de hoy aún existen personas que confunden la psicología con la psiquiatría y viceversa. Y no les culpo, la verdad es que las películas, los relatos, los mitos y leyendas urbanas nos han hecho mucho daño y han contribuido a una gran confusión, ya no de términos, sino de profesiones.


Entonces, ¿Cuál es la diferencia? En este post lo resumiré de forma breve sin entrar en matices para que se entienda de forma fácil y rápida.

Aunque la profesión de ambos profesionales se destina a la salud mental de las personas cada una se realiza y se destina a una causa diferente:

PSICÓLOGO
PSIQUIATRA
Salud mental
Salud mental
Licenciado en Psicología
Licenciado en Medicina
Problemas emocionales, trastornos de la conducta, trastornos de ansiedad, estado de ánimo, alimenticios, del sueño, etc.
Trastornos mentales graves
Pacientes que no requieren medicación
Pacientes que requieren medicación
Profesional que no receta medicamentos
Profesional que puede recetar medicamentos

Ambos profesionales no tienen la misma formación. Mientras que el psicólogo ha realizado la carrera de Psicología formándose durante 4 o 5 años, el psiquiatra se ha formado en medicina durante 6 años. Posteriormente, el psicólogo se ha especializado en un tipo de tratamiento, especialidad psicológica, metodología o enfoques diversos completando su formación, mientras que el médico se ha especializado en Psiquiatría. 

¿Para qué psicólogos habiendo psiquiatras?

Parece mentira, pero sí, hay personas que se han llegado a plantear esta pregunta. Cada uno es especialista de un tipo de problemáticas, es por ello que no iremos al otorrinolaringólogo si nos duele un diente, ya que para eso está el odontólogo, o tampoco iremos al gastroenterólogo si tenemos un problema en los ojos, ya que para eso está el oftalmólogo, aunque todos ellos se centren en el bienestar físico de las personas, cada uno se encuentra especializado en un tipo de problemática.

De esta forma, ocurre lo mismo en la salud mental, los psicólogos se ocupan del bienestar mental de las personas, menos en aquellos casos en los que el problema es crónico o es un trastorno mental severo que requiera de un control de medicación, en dicho caso, se encargan los psiquiatras.

¿A qué profesional de salud mental tengo que acudir?

Si tienes un problema emocional o de conducta es importante que acudas a un psicólogo cuanto antes mejor. Si tu problema es crónico o más severo y requiere de medicación será el psiquiatra quien se ocupará de tu caso. No obstante, si es la primera vez, siempre puedes consultar con el psicólogo y éste podrá evaluar tu problemática, y si lo considera oportuno, te derivará al profesional más adecuado en psiquiatría para que trabaje con tu caso.

Por ejemplo, no es lo mismo tratar con una persona que tiene una depresión de hace varios meses (la qual sería tratada por un psicólogo) a tratar con una persona con depresión crónica que lleva ya muchos años y necesita de medicación para poder incluso levantarse de la cama.

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martes, 20 de octubre de 2015

QUE SEA PSICÓLOGO/A NO SIGNIFICA QUE...

En este artículo no vas a encontrar una nueva pauta, estrategia o consejo. Es un post mucho más personal, un post en el que quiero hablar del rol del psicólogo “fuera de acción”.

Los psicólogos en nuestro día a día nos exponemos ante muchas personas desconocidas que acuden a nosotros en busca de ayuda. Nosotros, como profesionales que tenemos una siempre actualizable formación en el ámbito y una siempre mejorable experiencia, tenemos que hacer frente a una gran cantidad de mentes, cada una funcionando a un ritmo distinto, cada una de un mundo distinto, con sus previas vivencias, cada una con diferentes pensamientos, cada una…única. Los psicólogos siempre nos ponemos en el lugar del otro, y ahora en este post vamos a dar la vuelta a la tortilla e intentar que los demás entiendan nuestra postura.

Como personas, no vivimos por o para la psicología, aunque ésta forme parte de nuestra vida, sino que es nuestra profesión a la que dedicamos cada día muchas horas con pasión. Es por ello que fuera de nuestro rol como psicólogos no dejamos de ser personas que tienen su vida, sus amigos, familia, pareja, aficiones, etc.

Como profesionales somos responsables de transmitir durante nuestro ejercicio profesional una buena imagen y actitud, dejando a un lado nuestras creencias. No obstante, siempre nos exponemos a las críticas y prejuicios de los demás.


Con esto quiero decir que, el hecho de que sea psicóloga no significa que fuera de consulta las cosas no me lleguen a afectar, que no llore nunca (no soy de hierro), o incluso que nunca tenga conflictos con otras personas, aunque mi profesión me permita conocer otra forma de gestionar los problemas.

Que sea psicóloga no significa que no pueda salir con amigos, que no pueda cantar, bailar, reír hasta que me duela la barriga o incluso tomar alguna copa.

Que sea psicóloga no significa que no pueda pasar por un duelo o la ruptura de la relación con otra persona.

Que sea psicóloga y tenga un servicio de atención psicológica no significa pueda atenderte justo en ese determinado momento, como si se tratase de un super héroe que ha de acudir al rescate cueste lo que cueste. Como en cualquier otro servicio sanitario, existe una lista de citas.

Que sea psicóloga no significa que sea adivina o maga y que por tanto pueda solucionar tu vida en una sesión con un chasquido de dedos, y que además, sin conocerte ni saber de tu historia, pueda darte pautas y estrategias casi “mágicas”.

Que sea psicóloga no significa que en la calle o por las redes sociales, pueda atenderte como si de una sesión de terapia se tratase.

Que sea psicóloga no significa que en mi vida cotidiana no pueda enfadarme o sentir miedo, no soy un robot.

Que sea psicóloga no significa que todo lo que me rodea lo vaya a interpretar como una extensión de la psique de los demás, no todo tiene un significado psicológico.

Que sea psicóloga no significa que en mi vida personal no puedan hacerme fotos cuando estoy en mi tiempo libre, cuando me voy de viaje o cuando me voy a cenar con amigos.

Que sea psicóloga no significa que no pueda ir durante mis vacaciones a tomar el sol con mi biquini, salir a hacer deporte, o incluso, ¡por que no!, disfrazarme.

Que sea psicóloga no significa que deba tener el doble de edad para ser una mejor profesional, los años que uno tiene no lo son todo.

Que sea psicóloga no significa que tenga que estar 24 horas disponible para mis pacientes, como en cualquier servicio, existen unos horarios.

La psicología es nuestra profesión, pero fuera del rol como psicólogos no dejamos de ser personas y tenemos nuestra vida, al igual que tú, el/la que está leyendo esto.


Somos profesionales tolerantes, que no juzgamos a los demás ni por sus comportamientos, ni por sus actitudes, ni por su aspecto, ni por nada… sólo queremos ayudar. Entonces, nosotros también merecemos un respeto, ¿no? Ya no sólo como profesionales, sino como personas humanas que somos. Por desgracia, la psicología aún sigue arrastrando mitos (visita el artículo 'Mito y realidad en la Psicología') que ojalá pronto se disuelvan y podamos ejercer sin esas "etiquetas" sociales.

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viernes, 14 de noviembre de 2014

LA VIDA ES COMO UN JUEGO

Nuestra vida da muchas vueltas, como un juego. Vamos a suponer que es como el Juego de la Oca. 

Nos planteamos una meta (la oca central) y vamos avanzando en ella dando pequeños pasos y respetando los turnos. Los dados de nuestra vida están tocados por el azar, son inciertos, puesto que de un momento a otro no podemos saber nunca lo que puede suceder. Al igual que la vida, no podemos saber lo que nos depara, pero no importa si sabemos cómo y a dónde queremos llegar.

El camino no es fácil puesto que existen casillas, como días de nuestra vida, a las que caeremos y estaremos unos turnos sin poder tirar, no podremos avanzar porque no ha sido un día bueno, pero forman parte de nuestra experiencia. La primera, el pozo, es el típico bajón, te da un pequeño susto, como un agujero en el camino, es algo que no te esperabas, pequeños sucesos de la vida que nos devuelven al presente. El segundo, la pensión, a veces tenemos que aprender a descansar a mitad de camino para recuperar fuerzas, y aunque eso suponga quedarse algunos turnos sin avanzar, puede que nos ayude a focalizar mejor la meta. Vamos avanzando, y en el camino se nos presentan pequeñas oportunidades, que si las aprovechamos, nos hacen avanzar como los puentes y nos ayudan a pasar de un lado a otro.

avanzar en la vida

También están las ocas, como todas esas personas que pasan por nuestra vida, si caes en aquella negativa y pesimista que mira hacia atrás, te hará retroceder unos pasos, pero si caes en aquella positiva y alentadora que mira hacia adelante te podrá ayudar a avanzar unos cuantos pasos más, pero… nunca se sabe. Hay que tener cuidado, porque por el camino podemos llegar a adentrarnos en un laberinto, sentirnos perdidos, sin saber realmente si vamos por el buen camino, de modo que toca quedarse y reflexionar.

Durante nuestro camino hacemos cosas mal (la prisión), nos equivocamos y tenemos que asumir nuestras responsabilidades, de modo que tenemos que ocuparnos de ello y quedamos un tiempo recapacitando.


Vamos avanzando y cuando más cerca de la meta más cuidado hay que tener y más atentos hay que estar, porque muchas veces nos ilusionamos, lo vemos tan cerca que nos creamos falsas expectativas, ya lo estamos celebrando pero aún no hemos llegado. De modo que, cuando más cerca estamos más fuerza y empeño hay que poner porque de repente surge un imprevisto, caes en la calavera, y… tenemos que volver a empezar. 

Aquellos que ya estaban saboreando la victoria se hundirán y perderán sus fuerzas por pereza a recorrer el mismo camino, mientras que los que seguían con todas sus fuerzas viéndolo tan cerca y a la vez tan lejos, no desistirán y cogerán los dados de su vida para querer volver a tirar y avanzar. ¿Porqué? Porque la meta sigue ahí, no se ha movido, el único que se ha movido eres tú, y sabes que puedes llegar hasta arriba porque ya has pasado por muchas cosas, y eso te ha permitido aprender. Aprender a ser paciente, a no perder la esperanza, a que nada está escrito y que sólo tú eres el que decide seguir avanzando.

¿Y lo gratificante que es esforzarse y llegar por mérito propio a tu meta? Esa sensación no te la puede quitar nadie, porque esa sensación se gana, no se regala.


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martes, 22 de julio de 2014

MITO Y REALIDAD EN LA PSICOLOGÍA


MITO: “Para ir a terapia es necesario sentirse muy mal, tener un trauma o pasar por un suceso chocante“.
REALIDAD: A terapia se acude cuando la persona no tiene los suficientes recursos conductuales y emocionales para poder afrontar y solucionar un problema, y ello le impide realizar su vida de forma plena.

MITO: “El terapeuta te analiza constantemente, sabe lo que estás pensando.”
REALIDAD: El terapeuta estará atento a la expresión de cada una de tus necesidades, pero no tiene la capacidad de leer tu mente. Cada aspecto que digas no va a ser “analizado”.


MITO: “Simplemente es alguien que sabe escuchar.”
REALIDAD: Esa es una cuarta parte de todo lo que realiza el terapeuta. Ha de escucharte para prestar especial atención a todo lo que le estés contando, pero detrás existe un gran trabajo de preparación de las sesiones, materiales, recopilación de datos, estructuración del tratamiento, etc.

MITO: “Ir a terapia es muy caro.”
REALIDAD: Cualquier precio es relativo en relación a lo que estás invirtiendo con él. ¿Cuánto pagarías por un móvil, y por ir a la peluquería, y por comprarte ropa, y por un viaje, y por ir al dentista, y por mejorar tu calidad de vida? Todo es relativo, se invierte el dinero en relación a lo que cada uno necesita en ese momento de su vida.

MITO: “Te puede dar pastillas.”
REALIDAD: Los terapeutas no podemos recetar pastillas. Personalmente no soy partidaria de ellas, hablando en términos de: somníferos, antidepresivos, ansiolíticos, etc. puesto que a corto plazo te pueden ayudar, pero a largo plazo sigue persistiendo el problema. Con otros hábitos de vida se pueden llegar a ver cambios efectivos.

MITO: “Esos están todos locos.”
REALIDAD: “Hay un cierto placer en la locura que sólo el loco conoce” (Pablo Neruda).

MITO: “No me va a entender si él/ella no ha pasado por lo que yo.”
REALIDAD: Al igual que el/la médico/a no ha pasado por todas las enfermedades del mundo para tratarlas, los terapeutas, aunque no han pasado por todas las problemáticas en su vida, tienen los suficientes conocimientos para poder ayudarte con tu problema.




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domingo, 20 de julio de 2014

¿TU PRIMERA SESIÓN EN TERAPIA?



Si vas a acudir a terapia por primera vez, estás pensando en ello o te gustaría ir pero no sabes muy bien cómo puede ser una primera sesión, en este post resolveré algunas de tus incógnitas.

La primera sesión es siempre una primera toma de contacto. Es la primera vez que ambos os veis, de modo que, al igual que comenté en el anterior post (Cómo saber si es "tu" terapeuta) es normal sentirse un poco incómodo o nervioso, pero ante todo, el terapeuta respetará tu decisión de no contar ciertos aspectos si no lo deseas.


En primer lugar, el terapeuta suele dedicar unos minutos a explicar cómo se estructuraran las sesiones, frecuencia, duración, etc. También te puede explicar su forma de trabajar y de llevar a cabo las sesiones y los tratamientos. A continuación, y siempre dependiendo del quehacer del terapeuta, las primeras sesiones suelen dedicarse a recogida de información. Es decir, el terapeuta te puede realizar preguntas abiertas en relación a tu problema, tu vida cotidiana, sucesos, etc. y preguntas más cerradas como tu edad, aunque la mayoría de respuestas se van contestando solas en la medida en la que se van abarcando las diferentes áreas de tu vida: familia, trabajo, amistad, ocio,etc.
 
En estas primerizas sesiones puede parecer que te esté entrevistando, pero hay que tener en cuenta que es necesaria toda esa información para que conozca al detalle tu motivo de consulta. Desde mi punto de vista, cada persona es única y hay que verla como tal. Tómatelo como una conversación, ante todo no te sientas forzado/a a nada, recuerda, es una primera sesión.

Además, hay que tener en cuenta que en una primera sesión nunca se resuelve nada.  Entiendo que muchos sentimos la necesidad de resolver nuestra pesadumbre cuanto antes mejor, pero el terapeuta tiene que conocerte para poder saber qué aspectos ha de tener en cuenta y saber la mejor forma de abarcar la problemática en tu caso.

Para finalizar, destacar que es importante tu participación y colaboración en cada una de las sesiones para que tú mismo/a puedas ver resultados a corto y a largo plazo. Ante todo, la motivación es un aspecto fundamental, de modo que si acudes por obligación o inducido/a por otra persona, antes de acudir hazte esta pregunta: ¿Cómo crees que la terapia te puede ayudar? Igual tu respuesta es “no creo que pueda” pero te animo a que des el paso, igual te sorprendes :)




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